Cuando una pareja busca un hijo y aproximadamente después de un año de mantener relaciones frecuentes sin protección anticonceptiva éste no llega, lo aconsejable es acudir al
ginecólogo para qué decida cuál es el mejor tratamiento.
El tratamiento de
esterilidad afecta indudablemente a las relaciones sexuales de la pareja, ya que la tensión que esta crisis implica puede influir sobre el deseo sexual mutuo. A veces, el sexo cambia de significado y lo que antes se hacía por placer ahora se convierte en una obligación. Hacer el amor puede sólo transformarse en conseguir un estado de
gestación, ya que el sexo se ve pautado por los períodos
fértiles, generando así una exigencia de rendimiento y una pérdida de espontaneidad.
Pero cabe destacar que las relaciones sexuales programadas pueden ser la primera solución en casos en que el embarazo demora en llegar (siempre y cuando no existan alteraciones de la
ovulación o de los
espermatozoides).
La búsqueda del embarazo ha de ser un objetivo compartido por ambos miembros de la pareja. Si sólo uno de ellos quiere el embarazo, por supuesto que el sexo cambiará de significado.
Las relaciones sexuales programadas incluyen la
estimulación ovárica y la evaluación de la fecha de ovulación para así poder indicar a los pacientes el mejor momento para mantener relaciones. En un ciclo normal de 28 días, la ovulación de la mujer tiene lugar el día 13 o 14 antes de la fecha de la
menstruación.
Programar las relaciones sexuales de la pareja consiste en provocar la maduración de uno o más
ovocitos en los
ovarios y hacer coincidir el período más fértil de la mujer (momento en que se induce la ovulación) con las relaciones sexuales de la pareja.
Es una técnica que está indicada en casos en que existe una disfunción ovulatoria, siempre y cuando la permeabilidad tubárica esté en buenas condiciones y el
semen presente unos parámetros dentro de los valores de normalidad.
Con el tratamiento de programar las relaciones sexuales de la pareja incluye también, como hemos mencionado anteriormente, el tratamiento de la estimulación ovárica. Éste consiste en inducir una ovulación múltiple mediante medicaciones hormonales.
Es un proceso que habitualmente dura entre 8-14 días. Durante este tiempo la paciente deberá recibir una inyección diaria de unas
hormonas llamadas
gonadotropinas (la
FSH y la
HMG). Éstas pueden ser inyectadas vía subcutánea o intramuscular (dependiendo de la pauta de medicación que su médico haya escogido para ella). Esta pauta se establece a partir de diversos factores de la paciente como la edad, la morfología de los ovarios, la masa corporal, la analítica hormonal y la respuesta a la estimulación en ciclos previos.
La administración de estas hormonas para producir la estimulación ovárica suelen empezar el 2º o 3er día de la menstruación. Durante todo el proceso se hacen controles regulares mediante
ecografías y análisis de sangre para controlar el crecimiento y maduración folicular y determinar el mejor día para realizar la extracción de los óvulos. Para leer más..
estimulación ovárica.
Además de las gonadotropinas, también se puede administrar por vía oral y durante cinco días el fármaco llamado citrato de clomifeno. Éste no requiere ser inyectado, debe ser controlado y los resultados que aporta son menores a las gonadotropinas.
A veces también se administra otros medicamentos diferentes al
citrato de clomifeno y a las gonadotropinas para corregir las disfunciones ovulatorias. Estos fármacos son antiprolactínicos (asociados a desórdenes de la ovulación).