Una de las pruebas diagnósticas más frecuentes en la pareja que acude a una visita de fertilidad es la analítica hormonal.

Las hormonas son el “mensajero” que regula la comunicación entre distintas células y por lo tanto órganos del cuerpo. En lo que a la concepción se refiere, es fundamental conocer si el funcionamiento de los ovarios es correcto y si la cantidad de óvulos que contienen puede ser suficiente para el éxito de la reproducción natural o asistida.

En el hombre, el estudio hormonal también puede ser una herramienta diagnóstica útil para conocer el origen de un posible factor masculino.

Entre las hormonas que más frecuentemente se analizan por su relación con la fertilidad encontramos:

 

FSH (Hormona folículo estimulante)

Su secreción corre a cargo de la hipófisis, que es una glándula situada en la base del cerebro. Esta hormona estimula en la mujer el crecimiento de folículos en los ovarios, y en hombre, la formación y maduración de los espermatozoides en los testículos.

Si se determinan en la mujer los niveles basales de FSH entre el 3º y 5º día del ciclo podemos valorar indirectamente la reserva ovárica.Unos niveles de FSH basal altos (por encima de 10-12 mUI/ml) nos indican que la reserva ovárica se encuentra disminuida. La correlación de los valores de la FSH basal con la reserva ovárica es bien conocida. No obstante, es necesario tener en cuenta otros valores hormonales, el recuento de folículos antrales por ecografía y sobretodo la edad de la mujer antes de establecer un pronóstico.

El análisis hormonal puede complementarse con un test dinámico, siendo el más frecuente el Test de Clomifeno. Este test consiste en valorar las modificaciones que se producen en los niveles de FSH después de cinco días de tratamiento con citrato de clomifeno.

También es posible completar el estudio de reserva ovárica mediante el análisis de las hormonas Inhibina A y B, sintetizadas en los ovarios por las células de la granulosa y la teca y que nos proporcionan información adicional sobre el funcionamiento ovárico.

En el hombre, la FSH es imprescindible para la formación de espermatozoides en el testículo, actuando sobre las llamadas Células de Sertoli que se ubican en los túbulos seminíferos del testículo. Un aumento en los valores de FSH en sangre indicaría un mal funcionamiento de la función de los testículos, y es habitual en hombres con azoospermia.

 

LH (Hormona luteinizante)

Del mismo modo que la FSH, se trata de una hormona secretada por la hipófisis. En la mujer ambas hormonas intervienen en la regulación del crecimiento de los folículos. Su función principal es la de inducir la maduración del folículo, para que se produzca la ovulación (liberación del óvulo que se encuentra dentro del folículo).

Cuando entre el 3º y 5º día del ciclo menstrual se observan niveles de LH superiores a los de FSH y en concreto cuando la relación LH:FSH es superior a 2, se puede confirmar prácticamente la existencia de ovarios poliquísticos, que se asocian a obesidad y a estados de hiperandrogenismo, pero que sobretodo se traducen en alteraciones importantes del ciclo menstrual.

En el hombre, la LH determina el funcionalismo del intersticio testicular y células de Leydig, que son las encargadas de la producción de andrógenos (testosterona).

 

Estradiol

Es una hormona secretada por los ovarios perteneciente a un grupo de hormonas llamadas estrógenos (grupo de hormonas femeninas producidas fundamentalmente en los ovarios). Entre sus funciones cabe destacar el papel importante que desempeña en el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos, así como la de inducir el crecimiento del endometrio (pared interior del útero), lugar donde se implanta el embrión.

El análisis del valor basal de estradiol (entre el 3º y 5º día del ciclo menstrual) puede complementar la información que aporta la FSH sobre el estudio de la reserva ovárica. Un valor elevado de estradiol basal en sangre (<60-65 pg/mL) confirmaría el diagnóstico de baja reserva ovárica.

La valoración de los niveles de estradiol también es muy útil durante la estimulación ovárica.
Conforme los folículos crecen en número y tamaño también aumenta su secreción de esta hormona. Por lo tanto, los niveles de 17-Β-estradiol en sangre nos marcan de forma indirecta el grado de maduración folicular. Por este motivo, su medición es una herramienta complementaria a la ecografía para el seguimiento de la estimulación farmacológica de los ovarios durante los tratamientos de reproducción asistida.

 

Hormona Antimulleriana

El análisis de esta hormona es una de las herramientas más útiles para conocer la reserva ovárica de la mujer. Puedes consultar nuestro apartado sobre la hormona antimulleriana.

 

Progesterona

Después de la ovulación, en la segunda fase del ciclo (llamada fase lútea), se produce la secreción de progesterona por parte de los ovarios. En concreto, la producción de progesterona es llevada a cabo por las células que restan del folículo una vez producida la ovulación, que forman una estructura llamada cuerpo lúteo.

Entre sus funciones está la de provocar cambios en la estructura del endometrio para propiciar la implantación del embrión. Para verificar si una mujer ovula correctamente se puede realizar una medición en sangre de los niveles de progesterona entre el 20º y 22º día del ciclo. Un resultado superior a 10 ng/ml indicaría que ha existido una correcta ovulación en ese ciclo.

 

Prolactina

Es otra de las hormonas secretadas por la hipófisis y que influye sobre el desarrollo de la glándula mamaria y la producción de leche por parte de ésta. Existe una interacción entre la prolactina y la actividad de las hormonas FSH y LH, por lo que los niveles altos de prolactina (>25 ng/ml Hiperprolactinemia) pueden interferir en el proceso de crecimiento folicular normal, en la ovulación y predisponer a abortos.

Algunos factores como el estrés severo pueden causar un aumento de la prolactina. En otras ocasiones, la hiperprolactinemia puede tener causas relacionadas con la hipófisis, por lo que niveles de prolactina son superiores a 40 ng/ml podrían aconsejar la realización de un TAC.

 

Hormonas tiroideas (T3, T4)

Estas hormonas secretadas por la glándula tiroides (T4, tiroxina y T3, triyodotironina) intervienen de forma muy activa en el metabolismo y otras funciones de los tejidos. Su deficiencia (hipotiroidismo) o exceso (hipertiroidismo) puede provocar trastornos ovulatorios debidos a su interacción con la secreción de prolactina y otras hormonas. Su alteración también se asocia a pérdidas gestacionales y otros trastornos en el curso del embarazo.

 

Testosterona

Es la hormona masculina por excelencia, a pesar de existir también en menor proporción en las mujeres. Es secretada por los testículos y pertenece a un grupo de hormonas llamadas andrógenos. Interviene en el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos y la espermatogénesis y es por tanto el mejor índice para evaluar la función endocrina testicular.

Si los niveles de testosterona son inferiores a lo normal habrá un cuadro de hipogonadismo. Si la alteración afecta únicamente al epitelio germinal se acompañará de un aumento de la FSH, si hay disminución de las células de Leydig se elevará la LH y si el fallo testicular es completo, ambas hormonas se encontrarán elevadas.

Por otra parte, niveles altos de testosterona y otros andrógenos en la mujer están asociados al síndrome de ovario poliquístico (también llamados hiperandrogenismos ováricos), que puede provocar disfunciones ovulatorias y aparición de vello corporal u otros caracteres androgénicos. Existen también desórdenes de las glándulas suprarrenales que cursan con hiperandrogenismos y que merecen ser estudiados en pacientes estériles.

 

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