El número de
embriones a transferir se decide en cada caso particular y con el consentimiento de la pareja. Una vez seleccionados los embriones, éstos se transferirán todos juntos dentro del
útero materno mediante una
cánula muy fina que se desliza suavemente hasta su interior, donde son depositados.
El momento más adecuado para realizar la transferencia embrionaria suele ser entre el segundo y el sexto día después de la obtención y
fecundación de los
ovocitos. Dicho proceso, se controla por ecografía vaginal, siendo necesario que la mujer presente la
vejiga repleta.
Normalmente se transfieren dos, tres o incluso cuatro embriones. Cuantos más se transfieran más aumentan las posibilidades de embarazo, pero a la vez también aumenta el riesgo de
embarazo múltiple.
Una vez los embriones son depositados lentamente al útero, el proceso de
implantación y evolución del embarazo es el mismo que los embarazos obtenidos espontáneamente. Sin embargo, hasta los doce o catorce días después de la transferencia no se sabe si se ha conseguido. Si después de estos días la paciente no tiene la
menstruación será necesario realizarle determinaciones en orina y sangre de la
hormona del embarazo (la BhCG). Si el resultado es positivo, dos semanas más tarde se podría confirmar el estado de
gestación y también el número de
fetos.
La transferencia embrionaria es un proceso rápido, sencillo y no doloroso por lo que se realiza normalmente sin anestesia. La paciente puede abandonar el centro después de unos minutos de reposo y en condiciones normales.