La hibridación in situ fluorescente (FISH) es una técnica que revolucionó la citogenética clásica al aplicar conocimientos de biología molecular. Gracias a ésta técnica, es posible determinar por ejemplo el número de
cromosomas que contiene una
célula.
Las células del cuerpo humano tienen 23 pares de cromosomas, (cada par proviniente de uno de nuestros progenitores), excepto nuestros
gametos que sólo contienen 23 cromosomas (la función de los
espermatozoides es transportar éstos 23 cromosomas hasta los 23 cromosomas que contiene el
óvulo)
Aplicando la técnica de FISH a los espermatozoides procedentes de una muestra de
semen, podemos conocer si éstos contienen una dotación genética normal y en caso contrario, qué porcentaje de los mismos contiene errores y cuáles son esos errores. (Lamentablemente, la prueba destruye los espermatozoides y no se puede utilizar como herramienta de selección para los espermatozoides normales)
Múltiples estudios han relacionado casos de baja calidad seminal con un porcentaje elevado de anomalías cromosómicas en los espermatozoides, por éste motivo, puede ser recomendable realizar un estudio de FISH en aquéllos pacientes que presenten un número bajo de espermatozoides en el semen.
El resultado que se obtenga del estudio puede ayudar al profesional a elegir la técnica más adecuada para la pareja: si un elevado porcentaje de espermatozoides presenta anomalías genéticas, es de suponer que éste problema se trasladará a los embriones (que por lo tanto tendrán una capacidad de
implantación menor y una mayor posibilidad de
abortos y nacidos vivos con problemas cromosómicos).
Cabe destacar que hasta el momento, la prueba de FISH en espermatozoides se realiza sobre sólo 5 de los 23 cromosomas de la especie humana, aunque se considera que es una muestra suficientemente representativa, y que un mayor número de cromosomas estudiados aumentaría mucho el coste de la prueba sin variar los resultados.
Se trata pues, de una prueba complementaria al
seminograma, que nos puede aportar información sobre la calidad del contenido genético de los espermatozoides, pero que no sustituye a pruebas como el
cariotipo e incluso una posible
biopsia testicular, puesto que aportan diferente información.