Es una técnica de diagnóstico por imágenes conocida también como ultrasonido o sonografia. Emite sonido no audible de alta frecuencia a través de un pequeño aparato, llamado transductor, que transforma la energía eléctrica en ondas sonoras al órgano que se desea explorar.
Estas ondas atraviesan los diferentes tejidos corporales y se reflejan en forma de ecos de distinta intensidad, los cuales son captados convirtiéndose en una imagen de la estructura interna del cuerpo que sale proyectada en el monitor.
Es una técnica indolora, no peligrosa que no tiene efectos secundarios ya que no emplea radiación y sus resultados son inmediatos. Hasta el momento, los estudios clínicos realizados no han demostrado que existan daños sobre tejidos. Todavía hay quien cree que se basa en la utilización de rayos –X, pero esto no es así en absoluto.
No todos los pacientes muestran igualdad de condiciones en su visualización, ya que existen diferencias en la composición de los tejidos entre los individuos.
Se pueden realizar ecografías de casi cualquier parte del cuerpo: del corazón (ecocardiografía), glándulas mamarias,
vejiga, los
ovarios,
útero, testículos,
abdomen,
glándula tiroides,
próstata, etc.
¿Qué preparación previa debe efectuar el paciente? Su médico le avisará cómo debe prepararse, pero normalmente las preparaciones son las siguientes:
- Para explorar la parte alta del abdomen (
vesícula, riñones,
vía biliar,
bazo,
páncreas y
retroperitoneo) se recomienda un ayuno completo de entre 6-8 horas previas a la exploración.
- Para explorar la parte baja del abdomen (pelvis) es necesario tener la vejiga llena de orina. Normalmente se aconseja beber 1,5 litros de agua una hora antes de la prueba y no orinar hasta que esta haya finalizado.
La exploración consiste en aplicar sobre la piel de la zona a explorar un gel especial que facilita la transmisión de las ondas sonoras. Se mueve el transductor en distintos planos con la finalidad de obtener la mejor representación posible de los órganos o lesiones.
La mayoría de las ecografías se realizan mediante un transductor sobre la piel, sin embargo algunas requieren que el transductor sea introducido en el cuerpo, como es el caso de la ecografía transvaginal.
La
ecografía transvaginal permite captar unas imágenes más precisas de los
genitales internos de la mujer sin interposición de la vejiga y de la pared abdominal. Se consigue una mayor resolución, claridad y una mejor posibilidad diagnóstica. Es una técnica también indolora aunque algunas mujeres pueden experimentar una leve molestia por la presión de la sonda.
Es una técnica clave para ayudar a diagnosticar la causa de ciertos tipos de infertilidad, sangrado anormal, dolor pélvico o problemas menstruales. Permite demostrar el revestimiento del útero (endometrio) y puede revelar la presencia de
quistes o tumores ováricos,
fibroides uterina o
infección pélvica.
También se puede utilizar una variante de la técnica, llamada
Doppler, para comprobar que no haya obstrucciones en los
vasos sanguíneos y examinar el flujo de la sangre dentro del corazón, arterias y venas del cuerpo. Dicha técnica también se puede realizar al varón para estudiar su flujo vascular, obteniendo una imagen de las venas varicosas y los grados de reflujo de
varicocele.