Los
óvulos que han sido fecundados, considerados en este momento como
embriones o preembriones, se cultivan en los medios adecuados durante unos días (habitualmente tres) para que progresen y se desarrollen correctamente.
Este proceso llamado desarrollo embrionario se basa en una división celular que permite producir un aumento del número de
células del embrión. Es muy importante controlar muy bien las condiciones ambientales y de cultivo, así como la temperatura, el
pH, la humedad, la calidad del aire y la
esterilidad, para garantizar el óptimo desarrollo del embrión.
La supervisión y evaluación de los embriones por parte del
embriólogo permite seleccionar los mejores para ser implantados o congelados, descartando los que no son viables.
Para escoger los embriones más aptos para ser implantados se valora principalmente su aspecto y morfología. Un buen embrión ha de tener todas sus células regulares, del mismo tamaño y sin presencia de fragmentos
citoplasmáticos. El embrión no debe ser transferido cuando éste presente células irregulares o muchos fragmentos.