Cuando ambos miembros de la pareja presentan alguna dificultad que impide la consecución del embarazo. En ocasiones, también se da el caso que coexisten varios factores responsables de
esterilidad en un mismo miembro de la pareja. El 30% de los casos de esterilidad en una pareja es por este tipo de causas.
Estas causas mixtas pueden ser de origen patológico tales como una obstrucción tubárica o una
azoospermia o también puede que no haya causa fisiológica alguna, como es el caso del estrés.
Aunque esta reacción fisiológica del organismo puede ser la causa de la esterilidad, también se da el caso que la misma esterilidad es la que motiva el estrés. A pesar de que la
infertilidad no es un problema de salud que ponga en peligro la vida de la pareja, pero sí que el hecho de tener hijos es considerado por la mayoría de las personas como un objetivo esencial de la vida, y si esto no se consigue causa estrés.
Cada miembro de la pareja puede responder a la esterilidad de forma distinta. Estas respuestas individuales (sentimientos de depresión, baja autoestima, falta de intimidad y rabia) dependen de la personalidad de cada uno, de la naturaleza del problema y de la relación interpersonal existente. Uno puede sentirse optimista y esperanzado, mientras que el otro puede estar triste y desesperanzado.
En el hombre, unos altos niveles de estrés pueden causar una disminución de producción de
espermatozoides, y en la mujer, le pueden provocar cambios en los niveles hormonales causándole
ovulaciones irregulares y espasmos en las
trompas de Falopio.
Además, un tratamiento de esterilidad afecta indudablemente a las relaciones sexuales de la pareja, ya que la tensión que esta crisis implica puede influir sobre el deseo sexual mutuo. El sexo suele cambiar de significado y lo que antes se hacía por placer ahora se convierte en una obligación.
Cuando debido al estrés se dan signos emocionales de depresión y ansiedad se recomienda que la pareja afectada pida ayuda de un profesional, ya que recibir ayuda psicológica puede ser de gran utilidad para examinar los sentimientos, determinar las prioridades y mejorar la capacidad de afrontar la situación.