Es un procedimiento quirúrgico breve bajo anestesia local y de forma ambulatoria. Consiste en realizar una pequeña
incisión para extraer una muestra de tejido testicular que se evalúa para detectar si hay presencia de
espermatozoides.
El procedimiento completo dura habitualmente unos 15 minutos y generalmente esta prueba se practica para encontrar la causa de
infertilidad masculina cuando el
seminograma del paciente (análisis de semen) sugiere que hay anomalías en los espermatozoides u otras pruebas no han encontrado la causa.
En ocasiones, el
esperma obtenido con la ayuda de una biopsia se congela para utilizarlo posteriormente en un tratamiento de fertilidad como la
fecundación in Vitro con inyección intracitoplasmática de esperma (ICSI).
Se pueden realizar dos tipos de estudio distintos con el tejido testicular extraído y ambos ofrecen una información complementaria: un estudio de
histología (anatomía patológica) y un estudio de
meiosis (valora si hay anomalías cromosómicas en la formación de los espermatozoides).
1. Histologia: Se realiza el estudio de la muestra del tejido testicular obtenida mediante el microscopio. De esta forma se observa la estructura de los túbulos seminíferos del testículo y su capacidad de producción de espermatozoides. También permite averiguar en qué punto de la
espermatogénesis se interrumpe la producción de espermatozoides.
2. Estudio de meiosis: Consiste en observar y valorar a partir del tejido testicular la estructura, composición y ordenación de los
cromosomas en las distintas etapas de la formación de los espermatozoides.
La meiosis es el proceso mediante el cual durante la
fecundación de los
gametos (espermatozoides y
óvulos) se reduce la dotación cromosómica de los mismos a la mitad (
células haploides con 23 cromosomas) a diferencia de las demás células del cuerpo que son
diploides con 46 cromosomas.
También se produce durante la meiosis el intercambio génico entre los cromosomas homólogos heredados del padre y de la madre, que se conoce como el “crossing-over”.
El proceso meiótico va a permitir pues que se mantenga generación tras generación el número de cromosomas de la especie ya que cada uno de los gametos masculinos y femeninos aportan 23 cromosomas, la mitad de los cromosomas de la especie humana. El hecho que se produzca un intercambio genético en el profase I de la meiosis hace que haya una diversidad génica en la descendencia respecto a los progenitores.
Durante la meiosis se pueden producir anomalías en el apareamiento de los cromosomas homólogos, desinapsis, asinapsis, etc. Esto hace que se produzcan espermatozoides con un número de cromosomas distinto al normal que son espermatozoides aneuploides. Dichos espermatozoides darán lugar a
embriones inviables en el caso de que se produzca la fecundación del
ovocito. Todo ello conlleva situaciones de
esterilidad o
abortos de repetición.
Las anomalías meióticas tienen lugar principalmente en varones con baja o nula producción de espermatozoides.
La biopsia está indicada en los casos de azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen), oligospermia (< de 10 millones de espermatozoides /ml.) y en alteraciones severas de la calidad seminal en las que pueda existir un elevado riesgo de anomalías cromosómicas de los espermatozoides. Asimismo nos permite realizar un
estudio citogénico de meiosis cuando existen casos de
abortos de repetición, ante sucesivos fracasos de técnicas de
reproducción asistida o cuando
se desconoce la causa de esterilidad.
Unos resultados anormales en el tejido obtenido en la biopsia pueden indicar:
- Hipoespermatogenésis (producción de cifras anormalmente bajas de espermatozoides).
- Ausencia de las células necesarias para producir la maduración de los espermatozoides.
- Anomalías de las células Leydig (células que producen la hormona
testosterona en el tejido que rodea los túbulos donde se producen los espermatozoides).
- Aplasia de las células germinales (falta de células germinales que son las que hacen posible la producción de espermatozoides).
- Evidencia de infección testicular previa.
La prueba debe de ser indolora a excepción de la inyección de anestesia local. Durante la biopsia puede que sólo se sienta una presión o molestia similar a un pinchazo con un alfiler. Posteriormente, es posible que se sienta un dolor en los testículos por dos o tres días y puede que aparezca alguna zona amoratada.
Es aconsejable evitar la actividad sexual durante una o dos semanas después de la realización de la prueba. Por lo general, también se recomienda no tomar, durante la semana anterior ni la posterior a la prueba, ácido acetil salicílico (aspirina).