La
esterilidad es la imposibilidad de una pareja de lograr un embarazo.
Se considera que hay un problema de esterilidad en una pareja cuando, después de un año de mantener relaciones sexuales regulares sin uso de métodos anticonceptivos, no se consigue un embarazo.
La
infertilidad es la imposibilidad de llevar a término el embarazo, porque el mismo se detiene o porque se pierde en algún momento de su desarrollo.
A su vez, la esterilidad y la infertilidad se distinguen en dos tipos:
Primaria: Parejas que no han tenido hijos anteriormente.
Secundaria: Parejas que tras haber tenido uno o más hijos no consiguen un nuevo embarazo.
En España, la esterilidad afecta aproximadamente a un 15% de las parejas en
edad fértil, lo que equivale a decir que una de cada seis parejas tiene problemas para lograr el embarazo, y parece que existe un aumento de su incidencia en nuestros tiempos.
En todo caso, el incremento de la esterilidad es una cuestión global que afecta a todos los países desarrollados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera ya este problema como una enfermedad.
Aproximadamente el 40% de los casos se deben a un
factor masculino (alteraciones en la cantidad, la calidad o movilidad de los
espermatozoides), el 40% se deben a un
factor femenino (infecciones del
tracto genital que dejan secuelas y cuestiones genéticas de diversa índole) y el 20% restante
no se conoce la causa o se debe a
afecciones tanto del hombre como de la mujer.
La
fertilidad de la mujer está muy relacionada con su edad. La edad biológica adecuada para tener hijos es la década de los 20 a los 30 años. A partir de esa edad se inicia el declive fisiológico de la
fecundidad, que es mucho más marcado a partir de los 35 años, y aún mayor a partir de los 40.
Los motivos del aumento de la esterilidad son múltiples, entre ellos, cabe destacar:
- La disminución de la calidad del
semen por la contaminación y los cambios en el estilo de vida.
- El retraso en la toma de decisión de ser madre.
- El aumento de enfermedades de transmisión sexual.
- Existen determinados tóxicos ambientales y alimentarios en nuestro entorno (pesticidas, plastecidas, detergentes y conservantes) que pueden afectar a la función reproductiva de las personas.