Obama autoriza la investigación con embriones pese al veto judicial
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defiende la investigación con células madre embrionarias, realizada bajo ‘estrictas directrices éticas’, ya que cree que es fundamental para la investigación médica y la posible cura de males como el alzhéimer o la diabetes.
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Barack Obama levantó, en marzo del año pasado, la prohibición de destinar fondos públicos a proyectos científicos que utilizaran células madre embrionarias, impuesta por George W. Bush en 2001. Entonces, Bush dejó que los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) siguieran investigando sobre 21 líneas de células madre embrionarias obtenidas antes de su llegada a la Casa Blanca. En un año, el NIH presentó nuevas directrices para ese tipo de proyectos, aprobó 43 líneas y aceptó revisar otras 115.
Entre estas nuevas directrices, el NIH afirmó que la financiación de la derivación de células madre de embriones humanos quedara prohibida. Sin embargo, a efectos prácticos, eso significó que los científicos podían obtener sus embriones y las células madre derivadas con financiación privada, para luego utilizarlos en proyectos en los que el Gobierno podía invertir fondos.
El objetivo era evitar la compra de esos embriones con dinero del Estado. Además, el NIH obligó a los investigadores a que esos embriones procedieran de tratamientos de fertilidad, que hubieran sido descartados y que sus dueños dieran un permiso expreso. Un investigador del NIH, que prefiere mantener el anonimato, explica que lo único que se dejaba fuera era la adquisición del embrión. Todo lo demás podía quedar financiado con dinero público.
Este mismo experto señala que los años de Bush supusieron una desbandada de investigadores que trabajaban en ese campo, ya que muchos de ellos se fueron a otros países.
En este sentido, el NIH se había cubierto las espaldas con sus directrices, dado que existe una ley, vigente desde 1995, que prohíbe cualquier financiación de proyectos que destruyan embriones. Cabe destacar que en esos proyectos se utilizan embriones sobrantes de tratamientos de fertilidad, de entre cuatro y cinco días de vida. Las células madre que se obtienen son capaces de convertirse en cualquier tejido, de ahí su alto valor científico.
Por otro lado, el juez ha admitido a trámite una demanda conjunta de diversos científicos y dos grupos religiosos que equipararon el uso de embriones a la aniquilación de una vida humana, dictando la paralización cautelar de la financiación.
No obstante, cabe señalar que la situación en nuestro país es parecida a la americana. En España la ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida también autoriza que los embriones sobrantes de dichas técnicas puedan ser utilizados para investigación.
Entre estas nuevas directrices, el NIH afirmó que la financiación de la derivación de células madre de embriones humanos quedara prohibida. Sin embargo, a efectos prácticos, eso significó que los científicos podían obtener sus embriones y las células madre derivadas con financiación privada, para luego utilizarlos en proyectos en los que el Gobierno podía invertir fondos.
El objetivo era evitar la compra de esos embriones con dinero del Estado. Además, el NIH obligó a los investigadores a que esos embriones procedieran de tratamientos de fertilidad, que hubieran sido descartados y que sus dueños dieran un permiso expreso. Un investigador del NIH, que prefiere mantener el anonimato, explica que lo único que se dejaba fuera era la adquisición del embrión. Todo lo demás podía quedar financiado con dinero público.
Este mismo experto señala que los años de Bush supusieron una desbandada de investigadores que trabajaban en ese campo, ya que muchos de ellos se fueron a otros países.
En este sentido, el NIH se había cubierto las espaldas con sus directrices, dado que existe una ley, vigente desde 1995, que prohíbe cualquier financiación de proyectos que destruyan embriones. Cabe destacar que en esos proyectos se utilizan embriones sobrantes de tratamientos de fertilidad, de entre cuatro y cinco días de vida. Las células madre que se obtienen son capaces de convertirse en cualquier tejido, de ahí su alto valor científico.
Por otro lado, el juez ha admitido a trámite una demanda conjunta de diversos científicos y dos grupos religiosos que equipararon el uso de embriones a la aniquilación de una vida humana, dictando la paralización cautelar de la financiación.
No obstante, cabe señalar que la situación en nuestro país es parecida a la americana. En España la ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida también autoriza que los embriones sobrantes de dichas técnicas puedan ser utilizados para investigación.


