El esperma provoca que los hombres vivan menos que las mujeres
Según sugiere una nueva investigación japonesa, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Tokio y Saga en Japón, la razón por la que los hombres viven menos años que las mujeres se haya en la parte del genoma que heredamos por vía paterna.
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El estudio consistió en diseñar ratones de laboratorio creados a partir de dos madres (bimaternos), es decir, ratones creados a partir de dos ovocitos femeninos, sin rastro de genes masculinos en sus genomas. Para ello, los investigadores utilizaron un óvulo de ratones de tan sólo un día de vida y lo manipularon genéticamente para que se reconvirtiese en esperma.
Todo esto fue posible mediante una transferencia nuclear, es decir, los cinéticos trasplantaron dicho material en otro ovocito de ejemplares adultos a los que se les había extraído previamente el núcleo. A partir de ahí, obtuvieron un embrión de ratón que implantaron en el útero de un vientre de alquiler.
Según explican los autores del estudio, que se ha publicado esta semana en la revista Human Reproduction, los ratones nacidos a través de esta técnica, que carecen de progenitor masculino, fueron criados exactamente con las mismas condiciones que el otro grupo de ratones normales que también fueron estudiados.
La comparación entre ambos grupos demostró que los ratones huérfanos de padre vivían 186 días más de mediana que los ejemplares normales, es decir, que los nacidos por medios naturales. Este hecho concluye que los ratones libres de esperma viven un 30% más. Por este motivo, los autores de la investigación creen que algunos genes del esperma pueden influir de algún modo en la longevidad de las especies de mamíferos. Concretamente, los científicos han destacado que esta longevidad entre sexos puede ser causada por el gen llamado Rasgrf1, que habitualmente se haya en el cromosoma 9, se hereda por vía paterna i se asocia al crecimiento postnatal.
No obstante, Tomokhiro Kono, profesor de la Universidad de Tokio, piensa que existen otros genes relacionados con la longevidad aunque aún no hayan sido descubiertos y, que a la vez, también favorecen que las mujeres vivan más tiempo que los hombres.
Otra evidencia, que concluye con los resultados mostrados por esta investigación, es que sus autores comprobaron el peso de los ratones dos veces durante todo el tiempo que se llevó a cabo el estudio. La primera vez fue a los 49 días de haber nacido y, la segunda, al cabo de veinte meses. Los resultados obtenidos fueron que los animales que carecían de genoma paterno eran mucho más delgados y tenían un sistema inmune más reforzado que los ratones provinentes de gametos de ambos sexos.
Cabe señalar que esta es la primera vez que se demuestra un fenómeno de este tipo en mamíferos y que sus autores creen que podría explicar el por qué el sexo femenino de muchas especies viven más tiempo que los del sexo opuesto. Además, datos científicos siempre han demostrado que tanto en la especie humana como en la mayoría de los mamíferos, la esperanza de vida de las hembras suele superar a la de los machos.
Todo esto fue posible mediante una transferencia nuclear, es decir, los cinéticos trasplantaron dicho material en otro ovocito de ejemplares adultos a los que se les había extraído previamente el núcleo. A partir de ahí, obtuvieron un embrión de ratón que implantaron en el útero de un vientre de alquiler.
Según explican los autores del estudio, que se ha publicado esta semana en la revista Human Reproduction, los ratones nacidos a través de esta técnica, que carecen de progenitor masculino, fueron criados exactamente con las mismas condiciones que el otro grupo de ratones normales que también fueron estudiados.
La comparación entre ambos grupos demostró que los ratones huérfanos de padre vivían 186 días más de mediana que los ejemplares normales, es decir, que los nacidos por medios naturales. Este hecho concluye que los ratones libres de esperma viven un 30% más. Por este motivo, los autores de la investigación creen que algunos genes del esperma pueden influir de algún modo en la longevidad de las especies de mamíferos. Concretamente, los científicos han destacado que esta longevidad entre sexos puede ser causada por el gen llamado Rasgrf1, que habitualmente se haya en el cromosoma 9, se hereda por vía paterna i se asocia al crecimiento postnatal.
No obstante, Tomokhiro Kono, profesor de la Universidad de Tokio, piensa que existen otros genes relacionados con la longevidad aunque aún no hayan sido descubiertos y, que a la vez, también favorecen que las mujeres vivan más tiempo que los hombres.
Otra evidencia, que concluye con los resultados mostrados por esta investigación, es que sus autores comprobaron el peso de los ratones dos veces durante todo el tiempo que se llevó a cabo el estudio. La primera vez fue a los 49 días de haber nacido y, la segunda, al cabo de veinte meses. Los resultados obtenidos fueron que los animales que carecían de genoma paterno eran mucho más delgados y tenían un sistema inmune más reforzado que los ratones provinentes de gametos de ambos sexos.
Cabe señalar que esta es la primera vez que se demuestra un fenómeno de este tipo en mamíferos y que sus autores creen que podría explicar el por qué el sexo femenino de muchas especies viven más tiempo que los del sexo opuesto. Además, datos científicos siempre han demostrado que tanto en la especie humana como en la mayoría de los mamíferos, la esperanza de vida de las hembras suele superar a la de los machos.


