Es una prueba diagnóstica que se solicita para obtener radiológicamente información sobre las cavidades tubárica y uterina (tamaño, forma y posición) y su posible patología, así como demostrar si las trompas uterinas están permeables. Es una técnica que consiste en insertar una sonda delgada (
catéter) que inyecta un medio de contraste a través de la vagina que rellena la cavidad uterina y las
trompas de Falopio.
Esta exploración se lleva a cabo en la semana siguiente al ciclo menstrual (entre los días 8º al 11º del ciclo) con el fin de asegurar que la paciente no está embarazada durante el procedimiento. En general, si no surge ninguna complicación y las imágenes son correctas el proceso dura poco tiempo (quince minutos aproximadamente).
La HSG es una prueba que está recomendada para estudiar la
esterilidad y la
infertilidad, la
endometriosis, trastornos menstruales, estudio de dolor y tumores pélvicos y malformaciones congénitas que pueden ocasionar
abortos de repetición.
En ocasiones es necesario que, antes de realizar la prueba, la paciente tome laxantes o se ponga un enema o supositorio la noche anterior, para evitar que no haya material fecal que imposibilite la visibilidad de los
genitales en las radiografías. Es aconsejable que la paciente no mantenga relaciones sexuales el día previo a la prueba, ni tampoco en los tres días posteriores a ella.
La paciente debe firmar un formulario de consentimiento antes que se inicie la prueba, y ésta debe ser explicada y entendida por la paciente. Se trata de una prueba molesta y tiene un mínimo riesgo de reacción alérgica del contraste. Aún así, los riesgos más importantes son la aparición de una infección en la cavidad pélvica. Los más destacables son la infección en las trompas de Falopio o en el
endometrio.
Esta prueba está totalmente contraindicada en las mujeres en estado de
gestación. Por un lado, porque se introduce una sustancia extraña en el
útero que es tóxica para el
feto, y por el otro, porque se realiza mediante radiación (rayos-X) que tienen efectos perjudiciales en los
embriones. Tampoco se debe realizar en mujeres que padecen alguna enfermedad pélvica inflamatoria o alguna infección del
tracto genitourinario, ni a las mujeres que padecen sangrados vaginales sin causa aparente o que tengan la menstruación en el momento de su realización.
En el caso que esta prueba resulte dudosa, se recomienda realizar una
laparoscopia para poder hacer una mejor valoración de la función tubárica.